QUE ES  LA TRATA Y LA EXPLOTACION

La trata de personas es el comercio y el uso de seres humanos por parte de delincuentes para hacer dinero. Puede implicar forzar o engañar a hombres, mujeres, niños o niñas para someterlos al trabajo sexual o la explotacion laboral.

Las víctimas no aceptan ser objeto de trata, sino que son engañadas, atraídas por falsas promesas o forzadas. Con frecuencia, esas personas son sometidas por medio de la fuerza, el engaño o la coerción para fines de explotación laboral o sexual o para servidumbre doméstica.

Los tratantes las despojan de derechos humanos básicos: la libertad de movimiento y de elección. Controlan el cuerpo, la mente y el futuro de las víctimas.

No se debe confundir trata con tráfico. Los traficantes facilitan la entrada ilegal de personas a un país a cambio de dinero, pero cuando esas personas llegan a destino, quedan libres; por el contrario, las víctimas de la trata son esclavizadas, ya sea dentro o fuera de sus países.

La trata de personas es un fenómeno mundial impulsado por la demanda y por la desigualdad, la falta de oportunidades, la pobreza y el desempleo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en todo el mundo hay cerca de 2,5 millones de personas víctimas de la trata. Solo en América Latina, más de 100.000 mujeres jóvenes son víctimas de la trata cada año, y América Central tiene la mayor tasa de incidentes dentro de la región.

La trata de personas es tan común ahora que se ha convertido en la tercera actividad delictiva más rentable del mundo, después del tráfico de drogas y de armas. Se estima que los tratantes ganan cerca de 10.000 millones de dólares al año por la compra y venta de personas. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estimó que la trata con fines de explotación sexual en América Latina genera unos 16.000 millones de dólares por año. En Colombia, por las 35.000 mujeres que son víctimas de la trata cada año, los delincuentes generan una ganancia anual de 500 millones de dólares.

El impacto de la trata y la explotación de personas es devastador, ya que priva a personas jóvenes de sus derechos fundamentales. Los efectos físicos, psicológicos y morales sobre el desarrollo, la salud y el bienestar de las víctimas pueden ser irreversibles. Las víctimas pueden sufrir abuso físico y emocional, violación, amenazas personales y familiares, y aun ser asesinadas. El daño infligido a las víctimas de la trata varía y puede depender del tipo de explotación de la que son objeto:

• Salud psicológica (por ejemplo: depresión, aislamiento)

• Educación (por ejemplo: obligadas a dejar la escuela o sin la posibilidad de asistir)

• Perspectivas laborales (por ejemplo: perspectivas laborales futuras limitadas)

• Posibilidad de contraer matrimonio (por ejemplo: perspectivas de contraer matrimonio limitadas)

• Delito (participación adicional en redes delictivas y generación de antecedentes penales)

• Salud física (por ejemplo: contagio de VIH, adicción a las drogas, etc.) La servidumbre y las conductas riesgosas aumentan el riesgo de que los jóvenes contraigan el VIH.

Sin embargo, el impacto de la trata trasciende a las víctimas individuales, porque perjudica la salud, la protección y la seguridad de las comunidades y los países afectados.

La creciente desigualdad social y económica entre países y dentro de estos ha disminuido las opciones y los recursos de muchas personas. Los jóvenes son especialmente susceptibles al engaño, la tentación o la coerción, ya que en general son ambiciosos y están en busca de una vida mejor.

Con frecuencia, las personas migran para mejorar su situación económica y social. Al hacerlo, los jóvenes migrantes enfrentan una serie de riesgos; para empezar, el viaje en sí.

En las últimas décadas, la migración ha aumentado notablemente dentro y fuera de fronteras nacionales, estimulada por la facilidad para viajar, el aumento de los servicios de búsqueda de empleo y el mayor acceso a la información sobre lugares lejanos por medio de familiares y amigos.

Se estima que 6 millones de personas de América Latina y el Caribe han migrado dentro de la región, y que 25 millones han emigrado a Estados Unidos y a Europa. Los jóvenes de 15 a 19 años de edad representan el 27% del total de la población migrante de menos de 20 años. Esta tendencia de jóvenes migrantes está en crecimiento, y gran parte de ellos son migrantes irregulares.

Al abandonar la protección y las relaciones que tienen en su ciudad o pueblo natal, los jóvenes enfrentan riesgos en un ambiente desconocido. Se hacen vulnerables a la trata y a la explotación sexual, especialmente si son inmigrantes indocumentados.

LOS EXPLOTADOS

TRATA PARA LA EXPLOTACIÓN SEXUAL

Luz Marina procede de una zona rural de Colombia. A los 18 años, después de terminar la educación secundaria, tenía muy pocas oportunidades de empleo en su pueblo natal. Un vecino de su tía le dijo que había mucho trabajo en Bogotá y que podría conseguir empleo como mesera. Le aseguró que la cuidaría y le prometió que recibiría mucho dinero por trabajar en un restaurante. EN CAMBIO: el mismo día que llegó a Bogotá, Luz Marina fue obligada a tener relaciones sexuales con su primer cliente, por medio de los propietarios del restaurante.

Natalia y Alejandra vivían en la zona centropacífica de Costa Rica antes de mudarse a San José. Unos amigos les dijeron que había mucho trabajo en la industria de la hostelería. Como las dos habían trabajado por temporadas en hoteles y restaurantes en su ciudad natal, les entusiasmaba viajar a la capital y encontrar empleos más estables.  EN CAMBIO: se sumaron a las cerca de 3.000 adolescentes y jóvenes que trabajan en unos 300 burdeles de San José.

La trata de jóvenes para fines de explotación sexual es común en los países que son a la vez destinos turísticos muy frecuentados y centros de turismo sexual. América Latina está experimentando un crecimiento del turismo sexual. Se han creado y arreglado “zonas rojas” en los destinos turísticos, por ejemplo en playas frecuentadas y hoteles, para servir a turistas de todo el mundo.

Cuando José tenía 15 años, viajó desde su casa en Guatemala para encontrar a un pariente lejano de su madre que había trabajado los últimos cinco años en Estados Unidos. Esperaba que este pariente lo ayudara a encontrar empleo. Llegó hasta la frontera con México, donde unos “coyotes” lo recogieron con la promesa de trasladarlo a Estados Unidos y darle trabajo temporal mientras buscaba a su pariente. EN CAMBIO: cayó víctima de la trata y fue forzado a la prostitución. Más adelante, la policía investigó el burdel donde José era esclavo sexual y lo envió a un centro de detención de inmigrantes antes de repatriarlo junto con otras 54 víctimas de la trata.

La trata con fines de explotación sexual es el tipo más común de esclavitud moderna.

En todo el mundo, el 43% de las víctimas de trata son forzadas al comercio sexual. El número de adolescentes de ambos sexos que sufren explotación sexual en la región está en aumento; muchas víctimas tienen entre 15 y 17 años. Los latinoamericanos representan un tercio de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual en Estados Unidos cada año.

Contrariamente a lo que se cree, muchos jóvenes que se dedican voluntariamente al trabajo sexual caen en estas redes de trata. Aunque inicialmente puedan haber aceptado mantener relaciones sexuales a cambio de dinero, después son retenidos contra su voluntad por poco o ningún dinero, como esclavos.

TRABAJO FORZADO

El año pasado, en El Salvador, tres hombres jóvenes que estaban en busca de empleo cayeron en una red de trata y fueron obligados a trabajar en condiciones abusivas en una explotación agrícola en Costa Rica. Con el tiempo, los jóvenes fueron encontrados y junto con otros 60 hombres víctimas de la trata fueron llevados a albergues apoyados por organizaciones internacionales y pudieron después regresar a su casa.

En Brasil, un joven de poco más de 20 años necesitaba dinero para ayudar a su familia y estaba en busca de trabajo. En tres diferentes ocasiones, se anotó para trabajar en fincas agrícolas en zonas aisladas del país. Las condiciones en la tercera finca donde el hombre trabajó eran intolerables. El trabajo debía durar cinco meses, pero debido a las condiciones insoportables, trató de huir antes. El joven y otros 80 trabajadores se unieron para escapar, pero fueron retenidos por la fuerza. Al finalizar sus períodos de trabajo se les dijo que no recibirían ningún salario. El empleador argumentó que incluso le debían dinero debido a los costos de alimentación y hospedaje.

Los hombres que se anotan para trabajar suelen ser transportados a cientos de kilómetros de distancia de sus lugares de origen para trabajar en haciendas o en campamentos forestales. A veces son reclutados desde ciudades distantes, donde reciben cierto porcentaje adelantado de su remuneración total. Los trabajadores suelen ser llevados a puntos de recogida donde deben esperar días y a veces semanas antes de ser trasladados al lugar de trabajo, y donde pueden contraer deudas por alojamiento, comida y bebida, a menudo a precios muy inflados

Las víctimas son en general migrantes por motivos económicos o trabajadores no calificados que son llevados desde comunidades poco desarrolladas a lugares más prósperos y desarrollados.

Muchas personas quedan atrapadas en la esclavitud porque creen que, si tratan de escapar, ellas o sus seres queridos sufrirán graves daños físicos.

Muchas otras víctimas sufren efectivamente abusos físicos y verbales y son retenidas contra su voluntad. Además, se les descuentan altos costos de transporte de sus salarios. Una vez en el campamento o lugar de trabajo, las víctimas generan gastos continuos. Cuando caen en la cuenta del engaño, los empleadores, con frecuencia armados, usan diferentes medios para retenerlas, incluso amenazas de muerte.

SERVIDUMBRE

Alejandra, una adolescente panameña de 14 años, soñaba con ser actriz. Su sueño se acabó cuando su padre cayó enfermo y su madre le dijo que debía trabajar para ayudar a la familia. Le ofrecieron un trabajo como cuidadora doméstica en una casa a 200 kilómetros de donde vivía. Le prometieron la oportunidad de tener una vida mejor, asistir a clases y resolver los problemas de su familia. Sin embargo, cuando llegó la encerraron en la casa y la obligaron a trabajar todo el tiempo, sin descanso. La familia para la que trabajaba le retenía el salario y no la dejaba irse a su casa.

La mayor parte del personal doméstico está constituido por mujeres jóvenes y adolescentes, muchas de ellas migrantes que envían dinero a sus familias. Las trabajadoras domésticas trabajan en general sin contrato y en lugares no regulados ni controlados. En muchos casos deben trabajar muchas horas por día y levantar cargas pesadas, expuestas a sustancias químicas peligrosas, típicamente sin remuneración alguna y sufriendo un trato inhumano que incluye abuso físico y sexual.

Este tipo de trabajo puede tener un grave impacto en el desarrollo físico y emocional de la víctima. Además, implica que la víctima trabaja en lugar de ir a la escuela, lo cual limita su desarrollo y su futuro en el mercado de trabajo.

La explotación en el ámbito doméstico es especialmente difícil de detectar, porque ocurre a puertas cerradas, en general fuera del control de las autoridades o de otro tipo de vigilancia.

Más de dos millones de niñas trabajan como empleadas domésticas en América Latina y el Caribe. Según la OIT, unos 175.000 menores de 18 años están empleados en el servicio doméstico en América Central. De ellos, 38.000 son niños de cinco a siete años que trabajan en Guatemala. En Colombia, casi 300.000 niños trabajan en el servicio doméstico. Un estudio demostró que el 77 por ciento de ellos comienzan a trabajar antes de los 14 años.

Las víctimas de la trata son de muy distintas procedencias, clases y razas, pero tienen en común el deseo de mejorar su vida y la de su familia. En general viven en un ambiente que no les permite realizar estos sueños, o quieren obtener más. Pueden ser hombres, mujeres, niños o niñas, y suelen proceder de países en desarrollo donde los recursos y las oportunidades de educación y empleo son limitados.

La mayoría de las víctimas de la trata abandonan su hogar voluntariamente, porque confían en su reclutador. El primer contacto que las víctimas tienen con el submundo de la trata es cuando son atraídas por los agentes o reclutadores. Estos, aparentemente confiables y profesionales, pueden ser personas u organizaciones que las víctimas conocen. Aun más sorprendente es cuando las víctimas son engañadas por algún novio o miembro de su propia familia. Resulta difícil comprender este grado de engaño. En América Latina, el 80% de los explotadores son del mismo país que la víctima.

Los agentes o reclutadores aprovechan los deseos de los jóvenes y los tientan con una falsa oportunidad de empleo o estudio. En esta etapa, las víctimas y sus familias suelen desconocer los peligros.

Una vez llevadas a destino, las víctimas son obligadas a trabajar por largas horas por muy poco dinero o sin remuneración, con la constante amenaza de violencia si se niegan a cooperar.

Las víctimas pueden ser obligadas a realizar diferentes actividades:

  • Prostitución forzada, en burdeles o en la calle.
  • Trabajo forzado en un ambiente doméstico (como niñeras, cuidadoras o trabajadoras domésticas) o en la agricultura, la pesca, la construcción o la industria del entretenimiento y la hostelería (espectáculos de desnudo, servicios de acompañantes, casas de masaje).
  • Pornografía.
  • Actividades delictivas: mendicidad forzada, venta o entrega de drogas, venta de dinero falso.
  • Convivencia o “matrimonio” de menores con residentes extranjeros, en general hombres mayores y retirados, que aceptan mantener a la familia de la joven víctima.

Las víctimas sufren abuso y explotación por medio de:

  • Servidumbre por deudas. Se les dice que deben dinero por costos de los que nunca antes les habían avisado y que deben pagar esa deuda para poder recuperar su libertad. Esto es nada menos que esclavitud en los tiempos modernos.
  • Violencia. Las víctimas son golpeadas, violadas y obligadas a hacer lo que quieren los tratantes.
  • Amenazas. Reciben continuas amenazas de violencia, contra ellas y contra sus familias.
  • Extorsión. Tras forzar a sus víctimas a la prostitución o la pornografía, los tratantes las extorsionan y les dicen que sus familias se enterarán de lo que están haciendo.

¿Cómo te sentiría usted si un amigo, hermano, hermana, hijo o hija fuera tratado así?

LOS TRATANTES Y EXPLOTADORES

TRATA CON FINES DE EXPLOTACION LABORAL

Juan atravesó ilegalmente la frontera entre México y Estados Unidos con la ayuda de traficantes que después lo abandonaron en el desierto, donde quedó más de una semana, con agua y comida solo para unos días. Fue hallado por otro traficante que ofreció guiarlo a cambio de un precio. Como Juan no podía pagar el precio, el traficante lo vendió a un agente de empleo en otro estado, por más de mil dólares. Esta suma se transformó en la deuda de Juan, que debió trabajar en un campo por menos de cien dólares a la semana para pagarla, mientras su tratante le imponía cargos excesivos por concepto de alquiler y otros servicios y artículos básicos. Otro hombre víctima de la trata que trabajaba en el mismo campo que Juan escapó, pero fue recapturado y golpeado. Aunque Juan tenía miedo, trató de escapar y finalmente lo logró y pidió ayuda. Posteriormente atestiguó contra sus tratantes, pero sigue recibiendo amenazas de muerte.

Muchos tratantes usan la coerción o el engaño para mantener esclavizadas a sus víctimas, pero esto no siempre es un fundamento válido para formular cargos contra los tratantes.

Los tratantes usan diversas técnicas para mantener a las víctimas esclavizadas. Algunos las recluyen, pero la mayor parte usa tácticas menos obvias, como el endeudamiento, el aislamiento, la confiscación de los documentos de identificación, la amenaza de violencia y la retención de pagos.

SERVIDUMBRE DOMESTICA

Los reclutadores o las agencias de empleo doméstico que ofrecen trabajo en el país o en el extranjero pueden ser cómplices de los tratantes y enviar a sus “reclutas” a situaciones de explotación. Las agencias ilegales pueden enviar trabajadores indocumentados a trabajar en el extranjero sin protección y con permisos falsos. De esta forma, hacen que las víctimas sufran financiera y emocionalmente. Las que son engañadas por agencias pueden deberles grandes sumas de dinero y tener miedo de quejarse. Es posible que desconozcan sus derechos básicos y sean renuentes a buscar protección.

Algunas leyes de “patrocinio” otorgan al empleador el derecho de determinar cuándo se permite a la trabajadora doméstica dejar la casa donde trabaja, aun si tiene que escapar de una situación abusiva.

Adriana, una joven peruana, fue llevada a Estados Unidos por una mujer latinoamericana de mediana edad con la promesa de un buen empleo y buenas condiciones de vida. Durante dos años, la mujer mantuvo cautiva a Adriana y la obligó a trabajar 15 horas al día, cuidando de la casa y de sus tres hijos. Además, le confiscó el pasaporte y le prohibió mirar televisión en español y comunicarse con sus familiares y amigos en Perú. La empleadora la sometía a abusos físicos y verbales, pero Adriana logró escapar con la ayuda de autoridades y padres de una escuela local. La empleadora fue sentenciada a cinco años de prisión según la ley federal de Estados Unidos, al pago de una indemnización de 100.000 dólares y a tres años de libertad condicional.

En este caso, la empleadora fue capturada y Adriana fue liberada, pero hay muchos más casos de abuso de mujeres jóvenes en situación de servidumbre doméstica que no se conocen.

EXPLOTACION SEXUAL

Una causa subyacente de la trata es la demanda. Además, es común que las víctimas de la trata no hablen de su situación con los clientes ni les pidan ayuda, porque sus tratantes les enseñan a mentir y actuar. Como resultado, es posible que los clientes no sepan la verdad que hay tras la fachada ni el dolor tras la sonrisa. En sitios y comunidades donde hay demanda de servicios sexuales, los tratantes responden directamente a esa demanda ofreciendo “productos”, que son las mujeres y los niños que controlan.

La demanda de servicios sexuales ha dado lugar a una industria inmensa que genera millones de dólares. Los tratantes se quedan con la mayor parte de estas ganancias.

El año pasado, un grupo de nueve personas fue sentenciado a prisión federal en Estados Unidos por conspiración, trata con fines de explotación sexual mediante la fuerza, el engaño o la coerción, y facilitación del ingreso ilegal de extranjeros con fines de explotación sexual. Estas personas formaban parte de una red internacional que reclutaba mujeres y adolescentes pobres en Guatemala y las llevaba a Estados Unidos para explotarlas sexualmente.

Los tratantes convencían a los padres de las adolescentes y jóvenes de que ellas trabajarían en joyerías y restaurantes de Los Ángeles. Les prometieron que sus hijas ganarían buenos salarios y podrían enviarles dinero.

Pero cuando las muchachas llegaron a Los Ángeles no les asignaron el trabajo prometido y en cambio les cambiaron el color del cabello, les tatuaron las cejas y las obligaron a ejercer la prostitución callejera.

Cuando no trabajaban, las víctimas permanecían encerradas en un apartamento, intimidadas, controladas y amenazadas con golpes. Les dijeron que debían pagar una deuda de hasta 20.000 dólares por su traslado a Estados Unidos y las amenazaron con matar a sus familiares en Guatemala si no pagaban la deuda o si trataban de escapar.

Los tratantes se valen de las ambiciones de jóvenes inocentes de ambos sexos para explotarlos. Para estos delincuentes, la ganancia es alta y el riesgo es bajo.

El reclutamiento es el primer eslabón en la cadena de la trata. Es el proceso por el cual los tratantes encuentran a sus víctimas. Implica mentir, atraer o forzar a una persona hacia el mundo de la esclavitud moderna. Los tratantes o explotadores se valen de falsas promesas para engañar a sus víctimas. Parecen gente común y confiable; no siempre tienen el aspecto de gángster que uno podría esperar.

Pueden ser:

  • Hombres o mujeres (incluso antiguas víctimas de la trata)
  • Empleados de falsas agencias de empleo/estudio/viaje/modelos
  • Conocidos de la escuela
  • Vecinos
  • Amigos, novios o familiares

Todo es por el dinero. Aun las personas que uno menos se imagina reclutan víctimas aprovechándose de hombres, mujeres, niños y niñas que desean tener una vida mejor.

Los reclutadores son muy creativos en la forma de manipular y mentir a sus víctimas. Les prometen oportunidades de trabajo o estudio en su país o en el exterior. Pueden ofrecerles ayuda financiera o prepararles sus documentos de viaje.

Los métodos pueden ser:

  • Conexiones interpersonales (amistades antiguas o nuevas, otras relaciones)
  • Avisos de agencias falsas en los diarios o en Internet
  • Una charla con la potencial víctima en un bar o un café, donde el reclutador le informa sobre supuestas oportunidades de ganar dinero en el exterior o en otras partes del país.

Los tratantes usan diferentes tácticas para convencer a las víctimas de que tienen oportunidades de trabajo, estudio o viaje. Los siguientes son algunos ejemplos del tipo de ofertas que pueden hacerles:

  • Trabajo doméstico
  • Trabajo en la industria de la hostelería como mesera o cantinera
  • Trabajo como cuidadoras o niñeras
  • Trabajo como modelos
  • Trabajo como bailarinas o anfitrionas
  • Trabajo en la construcción, la pesca o la agricultura
  • Estudios
  • Arreglos de matrimonio o convivencia
  • Trabajo en la industria sexual
  • Trabajo en la industria del turismo

 

Con frecuencia hay otros intermediarios en la cadena, como proxenetas, empleados de hoteles, conductores de taxis, conductores de camiones y falsos agentes de viaje.

 

LA LUCHA CONTRA LA TRATA Y LA EXPLOTACION

Hay muchas personas que luchan para ponerle fin a la trata y la explotación de personas.

En muchos países, el gobierno, las Naciones Unidas, algunas ONG o personas individuales trabajan arduamente para ese fin. En la sección “BUSCA AYUDA” de este sitio web encontrarás una lista de las iniciativas que hay en tu país.

Las comunidades pueden desempeñar un papel decisivo en la detección de situaciones de riesgo al reconocer a los posibles tratantes y alertar a las autoridades sobre ofertas sospechosas.

TU TAMBIEN PUEDES UNIRTE A LA LUCHA CONTRA LA TRATA Y EXPLOTACION DE PERSONASHaz clic aquí para averiguar lo que puedes hacer.